Calidez

Nos gusta sentirnos abrazados. Por los nuestros, familia o amistades, pero también abrazados por el espacio que habi tamos. Hemos dicho adiós a las relaciones f r ías, hiperformalizadas. La familia actual, por ejemplo, da por superado todo un protocolo, vigente hasta hace muy poco, que dificultaba la transmisión de calor emocional.

Esto ha tenido como correlación directa la aparición de nuevas formas de uso del espacio. La vida auténtica pasa por reivindicar ese calor emocional imprescindible a la hora de comunicarnos sin imposturas. La calidez del hogar no es un "desideratum", es una realidad presente, buscada y trabajada.